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El Proceso Una vez que el enólogo tras un riguroso estudio de la uva, da su visto bueno, comienza la época de recolección. El tiempo dedicado a la vendimia, oscila entorno a 20 horas diarias durante 15 días. Un arduo trabajo de recogida manual que ofrece a la uva un máximo y cuidadoso tratamiento. Las condiciones climáticas y físicas, tanto del suelo, como de la ubicación de las cepas, etc, están estudiadas minuciosamente. Deben estar a 500 m sobre el nivel del mar. Las tierras pizarrosas, graníticas y arcillosas, abundantes en la Comarca suponen, del mismo modo, una condición esencial para este tipo de plantaciones. Al igual que la importancia del sol, gran amigo de la uva, siendo la media de exposición solar de unas 14 horas. Las cepas han de estar bien ventiladas en terreno muy seco y orientadas al sur, resguardadas del norte.


Los vinos blancos, Godello, de Adegas Don Mario se codean con los 5 mejores del territorio. El Godello de estas bodegas presenta reminiscencias alsacianas. Su fermentación combina métodos tradicionales y modernos, que le confieren una calidad extrema. La fermentación del blanco se realiza en líquido, sin bagazo, macerando las uvas recién traídas de la viña. A continuación se pasa por un tubular intercambiador, bajando la temperatura a 5 grados positivos. A continuación se lleva a la prensa neumática y se prensa a un 60%. Esa cantidad fermentará y el resto pasará a ser un vino secundario numérico. Los tintos fermentan con el bagazo en depósitos con fermentación controlada, -controlada tanto en blancos como en tintos-. La maceración es manual adaptada a las necesidades, a fin de proporcionar a la uva todo el mimo que precisa, protegiendo los valores esenciales del vino: color, aroma, gusto…

La ausencia de sulfatos y herbicidas, el preciso uso de abonos ecológicos, orgánicos, necesarios para el inicial enraizamiento de la planta, contribuyen a definir aún más si cabe, la exacerbada preocupación por el cuidado, la calidad de sus productos y la implicación con y hacia el Medio Ambiente. A esto, se le suma la utilización de una máquina que recicla desechos a base del empleo de minerales y que los convierte en agua potable. El resto es vendido a una destilería.

El cuidado y rigor acompañan cada paso de la producción que, aunque variable, gira entorno a unas 300000 botellas anuales. El vino recién embotellado, no apto para el consumo, reposa, en botella, un tiempo mínimo de un mes. El crianza, descansa entorno a unos dos años mínimo en barrica de roble francés. Pasados unos 5 años, la barrica pierde su utilidad, y se retira.

Las condiciones se vigilan continuamente: humedad 75/80 y temperatura 14-16º.

Mediante la escogida procedencia de las uvas, el equipamiento tecnológico y la profesionalidad de su equipo humano, la bodega está en disposición de ofrecer a los consumidores más exigentes las auténticas posibilidades de los vinos de Valdeorras.