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La Comarca • Retazos de Historia Valdeorras posee una gran riqueza histórica ya que fue poblada desde épocas remotas por su fertilidad y paso obligado de entrada a Galicia. Su historia, estuvo ligada desde siempre a la presencia romana en el valle”.
No obstante antes de la llegada de esteb pueblo, es evidente la presencia humana debido a los abundantes restos arqueológicos encontrados- enterramientos “megalíticos”, restos de manifestaciones artísticas de la Edad del Bronce, ...

Con la romanización se produce un cambio sustancial en las formas de vida, frente al carácter montañoso de los asentamientos castreños, el carácter de asentamiento “chairego" en planicie del poblamiento romano y frente al habitat castreño, más bien concentrado, el romano, eminentemente disperso.

Tras los romanos llegaron los suevos y los visigodos, en tiempos de Leovigildo y Recaredo y tras la unificación político-religiosa de la Península, la comarca vivió un período de paz y esplendor.

Comienzan las repoblaciones, las influencias de los grandes monasterios, la introducción del Cristianismo, el asentamiento de las órdenes monásticas. Una época de transición que desembocaría en uno de los períodos más interesantes en el devenir histórico del valle. Será el momento en que esta comarca adquiera personalidad propia constituyéndose en una unidad muy concreta y con cierta independencia. Es el momento de las demarcaciones.

El siglo XVII comienza con un hecho trascendente, la puesta en marcha en 1624 y construcción del santuario de Ntra. Sra. de As Ermitas. Este magnífico templo, es una de las más bellas muestras del arte barroco rural de Galicia.

En el siglo XVIII la comarca estaba formada por las jurisdicciones de: O Bolo, de “realengo”, Valdeorras, Larouco y el Coto de Pardollán- de “señorío”- que ejercían los Condes de Ribadavia y la Encomienda de Quiroga.

El siglo XIX comenzó teñido de sangre y muerte para esta comarca como consecuencia del paso por estas tierras de las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia.

El siglo XIX, que había comenzado marcado por el luto, terminó como puerta a la esperanza, al desarrollo y el progreso, con la llegada del ferrocarril. En 1883 queda abierto al tráfico el 1º de septiembre, la línea Palencia-La Coruña y con ella el tramo de Valdeorras. Esta comarca se convertía en centro neurálgico en el fluir diario de personas y mercancías tanto en dirección a Castilla o hacia zonas costeras gallegas. Tras numerosas vicisitudes la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León, puso fin a las obras.

El siglo XX se caracterizó por la emigración, en una primera etapa a América del Sur y Cuba, y en una segunda fase, a Centroeuropa: por las consecuencias de la guerra civil y el duro ajuste de postguerra; por la instalación de embalses y centrales hidroeléctricas en la comarca; la descentralización administrativa en villas como O Barco, etc.

El principal sostén de la economía valdeorresa en los últimos 20-30 años, serán las explotaciones pizarreras y sobre todo a partir de 1969 cuando ya se localizan naves de pizarra en varios lugares, se genera un boom de la pizarra que hace que paulatinamente, se vaya poblando el municipio de Carballeda de canteras y naves hasta convertir el sector en principal creador de puestos de trabajo y generador de riqueza.