Salud
El consumo moderado de vino y su efecto beneficioso en la salud es una
frase avalada por múltiples estudios realizados por los más prestigiosos
médicos y expertos nutricionistas internacionales. En términos más científicos
el vino posee ciertos componentes, que actúan sobre los lípidos plasmáticos
(básicamente el colesterol, HDL), las plaquetas o la coagulación sanguínea
en la protección cardiovascular. Se puede afirmar que el consumo moderado
de vino ya no sólo es beneficioso para prevenir enfermedades de tipo
coronario sino de tipo cancerígeno, diabetes o, incluso, de Alzheimer.
Lo más importante se centra en el consumo moderado de vino y una dieta
equilibrada, sea en forma de vino tinto o blanco siempre que no existan
contradicciones de ningún tipo para ello.
Las bondades del vino ya las prescribió Hipócrates, padre de la medicina
moderna, quien afirmaba que "el vino es cosa admirablemente apropiada
al hombre, tanto en el estado de salud como en el de enfermedad, si
se le administra oportunamente y con justa medida, según la constitución
individual".
PROPIEDADES FISIOLÓGICAS ATRIBUIDAS AL VINO
El vino es una solución hidroalcohólica, ácida, tamponada y una dispersión
coloidal acuosa, de más de 500 sustancias, minerales, orgánicas, en
estado sólido, líquido y gaseoso, de las cuales más de un centenar son
volátiles y olorosas. El valor del pH varía entre 3 y 4 unidades, tiene
carácter reductor frente al oxígeno y la presencia de etanol oscila
entre 90 y 150 ml por litro, dependiendo de la variedad, tipo y zona
de producción. Aunque los beneficios saludables del vino han sido experimentados
y reconocidos desde hace siglos, muchas de sus propiedades no han sido
estudiadas con rigor y conocidas hasta hace poco. Así, por ejemplo resultó
llamativo el hecho de que la composición química y el balance de elementos
en el vino particularmente vitaminas y aminoácidos, sean aproximadas
al balance de los mismos en el cuerpo humano. Como algunos fármacos
dispensados en hospitales, el vino contiene etanol como constituyente
importante. Pero si bien el alcohol tiene sus propios efectos sobre
el organismo, no hay que olvidar la interacción que tiene con otros
componentes del vino, alguno de los cuales sirven para retardar su absorción
por el tracto digestivo y de este modo dar tiempo a la metabolización
por el hígado. Esto determina las relativamente bajas concentraciones
de etanol en sangre características después de ingestiones moderadas
de esta bebida dietética. Si bien el vino no es una panacea nutricional,
no puede olvidarse que fue el primer purificador de aguas, como agente
antibacteriano (flora gram negativa), calificado como preservador de
la salud y coadyuvante restaurador en muchas enfermedades. El vino es
un tranquilizante, relaja el espíritu después de una jornada larga,
y por su acción euforizante nos abre al diálogo y al humor; el vino
contribuye a la disolución del estrés, el cual afecta tan negativamente
a la salud, debilitando los sistemas inmunitarios y haciéndonos más
vulnerables a la enfermedad. El sentirse bien psicológicamente está
íntimamente conectado con la salud fisico-química, por tanto, si el
papel del vino es parte de una positiva conexión mente-cuerpo, el vino
es indudablemente un elemento que contribuye a nuestra buena salud.
Propiedades genéricas de los vinos
- Acción tranquilizante en sujetos con ansiedad.
- Valor energético-calórico de los vinos secos para diabéticos
- Las calorías útiles por día bajan, aproximadamente, un 50%, para bebedores
moderados de vino frente a los abstemios, bebedores de agua, los cuales
aumentan de peso en tanto que los primeros lo mantienen o disminuyen
ligeramente.
- Acción vasodilatadora en la profilaxis de la cardiopatía isquémica.
- Actividad estimulante de la secreción gástrica y jugos biliares, mantenimiento
de la capacidad de digestión comprobada por el índice de digestivilidad.
- Acción tonificante, benéfica en sujetos sometidos a recuperación por
malnutrición o cirrosis hepática.
- Acción protectora frente a afecciones de cálculos biliares de colesterol.
- Acción antiséptica sobre determinadas especies de taxones bacterianos
o víricos.
- Estimulante de la producción de calcitonina en oposición al proceso
osteoporótico.
- Contribución al tono general, especialmente en edades avanzadas, bajo
consumo moderado y durante la ingesta.
- Efecto positivo frente a enfermedades renales.
- El hierro que contiene es más biodisponible que el encontrado en otros
alimentos.
- Estimula la función pancreática exocrina, con aumento de la lipasa
pancreática, ofrece el efecto benéfico sobre enfermedades cardiovasculares2,3,4
, trabajos en los que se observa una correlación inversa entre la mortalidad
por enfermedades cardiovasculares en hombres de 55 a 65 años y el consumo
de vino en diferentes países del mundo.
EL VINO COMO AGENTE PREVENTIVO
Además de estas acciones fisiológicas el vino es un agente preventivo
sobre enfermedades y procesos degenerativos, los cuales pueden ser paliados
o evitados si incorporamos el vino a nuestra dieta diaria de una forma
moderada: Prevención sobre enfermedades inflamatorias y ateromatosas,
relacionadas con el aumento de riesgo de padecer un infarto de miocardio.
Determinados compuestos presentes en el vino como los oligómeros procianidólicos,
la quercitina, el resveratrol previenen estas alteraciones, al inhibir,
evitar y modular factores que inician y hacen progresar las mismas:
- Disminuyen la hipercolesterolemia, el aumento de las LDL.
- Inhiben la oxidación y modificación de las LDL, al actuar como captadores
de radicales libres e inhibidores de lipooxigenasas.
- Refuerzan la solidez del colágeno y la elastina, proteínas estructurales
del interior del endotelio y del sistema capilar. Inhiben el enzima
histidin descarboxilasa (HD) causa de formación de histamina la cual
aumenta la permeabilidad arterial e inicia una respuesta alérgica y/o
inmunológica de carácter inflamatorio.
- Activan la depuración de colesterol sanguíneo vía formación de ácidos
biliares. - Actividad antihepatotóxica, al prevenir las alteraciones
mitocondriales hepáticas por su acción protectora sobre las membranas.
- El resveratrol ejerce una modulación y una selectiva inhibición de
síntesis de eicosanoides proaterogénicos, que intervienen en los procesos
inflamatorios cardiovasculares y renales, importante en la restauración
de la homeostasis de leucotrienos y prostaglandinas.
- Efecto antitrombótico, prevención de agregación plaquetaria e inhibición
de la activación de la placa de ateroma, al inhibir enzimas relacionados
con el proceso: ciclooxigenasa, lipooxigenasa, e hipoxiperoxidasa.
- Se ha comprobado una relación entre el tromboembolismo y la iniciación
de algunos procesos cancerígenos.
- Prevención de procesos cancerígenos.