Curiosidades CÓMO HACER LA BODEGA EN CASA

Habitación interior fresca, a ser posible reforzada con aire acondicionado. El resultado es óptimo: en invierno con el radiador de la calefacción cerrado (16 grados) y en verano con un acondicionador (18 grados). Un buen sistema para conservar los vinos son los armarios vinotecas climatizadas. Los hay de varios tamaños (entre 50 y 120 botellas). Se aconsejan los de distintas temperaturas según las bandejas. Las superiores (18º) contienen los tintos. A medida que descendemos bandeja a bandeja la temperatura es menor. En la parte central se conservarían los rosados (12º) y las bandejas inferiores (8-5º) se destinarán a blancos y espumosos.

El número ideal de botellas en pisos y apartamentos son de 120 (10 cajas de 12) entre las que haya una representación de la mayoría de zonas vinícolas españolas y de tipos de vino (tintos, blancos, rosados, cavas, vinos de aperitivo y de postre).

Un número ideal de botellas son 120 botellas (10 cajas de 12). Los tintos, se añejan naturalmente. Y los blancos, hay que llevarlos a enfriar horas antes de beberlos. En una bodega se guardarán grandes vinos, para ocasiones especiales, y vinos variados para el consumo cotidiano.

La función de la bodega propia consiste en que el vino no vaya del almacén a la mesa. El traslado lo agita y el vino precisa descanso: una semana, quince días antes de ser descorchado.

De acuerdo al gusto actual, los vinos blancos, frescos, del año, están listos para ser bebidos cuando han reposado una o dos semanas en la bodega. Sin embargo, pueden mantenerse muy bien hasta dos años. El objetivo es tener siempre a mano varietales y cortes diferentes.

Con respecto a los tintos, debemos probarlos todos los años; otros a los dos o a los tres años; algunos hasta seis. No conviene dejar pasar más tiempo, ya que tienen su tiempo de estacionamiento en la bodega elaboradora.

El corcho nos puede dar la pauta para saber qué vino podemos guardar más tiempo. Los vinos finos de corcho largo, pulido, durarán, más que los otros. Por ejemplo, si se percibe que el vino impregna ya, por ejemplo, la mitad del corcho, significará que el oxígeno ha comenzado a penetrar y el vino a picarse.

El criterio de selección de los tintos que guardaremos tiene que ser tan amplio como el aplicado a los blancos ya que los tintos duran. Conviene comprar primero una botella de una determinada partida, probarla, aceptarla y luego adquirir otras.

No se necesita un gran espacio para una bodega casera, teniendo en cuenta que las botellas deben guardarse horizontalmente para que el vino moje el corcho, impidiendo que se reseque y deje pasar el aire. Pero también pueden acomodarse en forma de pirámide unos sobre otras, según la marca.

El armario, estantería o espacio a ras del suelo elegido para hacer la bodega debe reunir las siguientes condiciones: sitio de temperatura constante, lejos de fuentes de calor o frío y preferentemente un lugar sombrío. Levemente aireado. Ni demasiado húmedo, ni demasiado seco. Dedicado únicamente al vino. Perfectamente limpio. Aislado, en lo posible, de ruidos y sacudidas.

Pueden elaborarse etiquetas para colgar del cuello de la botella. En ellas se especificará la marca, el tipo y el año de adquisición.